Pal de paller



 

 Incidencia provocada por Jot Down

Estoy en desacuerdo contigo (¡qué novedad!). Temas como este que tratas —tus antipatías, tus cuentas pendientes— constituyen en la revista lo que en Cataluña llamamos «el pal de paller». Este es un poste enterrado en la tierra hasta su tercera parte, en el que, circundándolo, se apoyan las gavillas de paja. El palo, el eje, suele ser rematado por una cacerola vieja que, cubriendo el extremo, impide su pudrición.

Te diré que hace mucho que no leo El País; dejé de hacerlo, más o menos, cuando murió Alberto Schommer y comprendí que ya nunca me haría una foto para la portada de El Dominical. No es que este fuera mi sueño, ni mucho menos; solo que me hacía ilusión. Vengo a decir que saber mesurar cuando toca, es un símbolo de madurez. Ahora veo que te has puesto a imprimir carteles de «se busca», ofreces recompensas por trapos sucios de un competidor.

Sinceramente: hay maneras mejores de fundirse el patrimonio —o de relanzar y mantener este panfleto que tanto amamos; igual un día te las comento—; hoy solo decirte que acaricio la posibilidad de imprimir un par de miles de pegatinas, no creo que necesite más. En ellas pondría algo por el estilo de: «Yo ya leía Jot Down antes de que el dire perdiera la cabeza». Letras blancas sobre fondo negro, la misma rotulación que la cabecera. La duda es la bola… no sé dónde ponerla, ¿a la derecha o a la izquierda?

Saludos