Contra Borges
Incidencia provocada por
Esperad un momento que me ponga los guantes. Ya estoy listo. Comencemos:
El día que Borges, el mito Borges, la referencia Borges se me acabó de derrumbar fue leyendo ese atentado a los derechos de autor y desprecio a la noble tarea del programador informático (y a la vez increíblemente divertido) que fue «Come en casa Borges» El bibliotecario refiriéndose a un negro, -no en la acepción que de negro se tiene en la Argentina, sino a un humano de raza negra-, decía: es contemplarlo y comprender que no hay nada más diferente a uno… No es la cita exacta, pero concédanme que el contenido era este. Fue leerlo y recordar que la primera vez que vi a un negro sentí exactamente lo mismo, solo que a los cinco minutos se me pasó. A los cuatro años yo ya era más listo que Borges. Cosa no demasiado difícil.
Borges logró convencer al mundo, un mundo deseoso de dejarse convencer, de que era un gran escritor después de escribir 70 cuentos. El cuento tiene sus defensores, en general se considera que por su brevedad es un genero complicado de desarrollar, hasta yo mismo en alguna parte digo que la longitud del texto al escribidor es lo mismo que la altura al piloto nobel, un algo que parece dificultad y es lo contrario, es tiempo, espacio para salir del picado y volver a elevarte. Sí hasta yo lo digo, pero es mentira, y verdad, y mentira, que es de lo que trata escribir. Y el cuento es cuento, puedes bastirlo con un solo rizo.
Borges quería ser inglés, como Conrad, que no se llamaba Conrad , ni
era inglés. Quería ser inglés como su abuela, la de Borges. Y quería
serlo en la misma manera en que, si se lo hubiese planteado, no sería ni
de Boca ni de River, si no del Real Madrid. No es que importe pero te
diré que yo no quiero ser nada que no sea yo, y casi como que hasta esto
me sobra.
Borges lo que quería ser es militar, como Don Francisco, pero fue un plumilla como su padre.
Borges quería ser valiente, arrojado, desprendido de su propio yo,
querría haber saltado la valla y haber salido a los potreros con los
otros chicos, pero nunca se atrevió. Habló mucho del honor,
confundiéndolo siempre con la moral.
Borges… pues como que era Borges, solo eso, bandera de un país en barrena, como Fangio. Setenta cuentos.
¡Venga!, ¡vamos!, de uno, en uno. ¿no hay c*j*nes? ¡Borges esta sobrevalorado!, ¡Thomas Mann es un Pelma!, ¡El gran Gatsby es aburrido, casi ilegible! ¡Casi tanto como Jot Down de últimas!
Nenazas.
